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PROPUESTA DE LECTURA, ANÁLISIS Y CREACIÓN SOBRE LA PAZ Y LA NO VIOLENCIA

 

PROPUESTA DE LECTURA, ANÁLISIS Y CREACIÓN 

Os proponemos leer textos relacionados con la paz y la no violencia. Hay relatos, poemas, canciones y textos expositivos.

A partir de ellos planteamos unas cuestiones y una composición, en este caso de un texto argumentativo.






Posibilidades de cuestiones para el texto argumentativo:

  • ·       ¿Por qué es necesario celebrar el Día de la paz en la actualidad?
  • ·       ¿Por qué es necesario celebrar el Día de la paz en los centros educativos en la actualidad?
  • ·       Manifiesto en favor de la paz y en contra de las guerras
  • ·       Manifiesto en contra de la violencia
  • ·       Defensa de la paz desde el punto de vista de la materia en la que te encuentras
  • ·       Defensa de la paz utilizando como argumentos lo estudiado en la materia en contra de la violencia, la guerra y a favor de la paz
  • ·  Defensa de la paz utilizando como argumentos lo estudiado en tutoría y  las distintas materias en contra de la violencia, la guerra y a favor de la paz

 

Bibliografía y webgrafía utilizada por orden de aparición

 

TEXTOS RELACIONADOS CON LA PAZ PARA LAS DISTINTAS MATERIAS

ÍNDICE

  • Lengua castellana y Literatura para primero y segundo de ESO: 
    • «El país con el “des” delante»Cuento de Gianni Rodari. 
    • Poema "No quiero" de Ángela Figuera Aymerich
  • Matemáticas, 1º, 2º, 3º Y 4º de ESO: 
    • Algunas biografías muy breves
    •  «Uno y siete». Cuento de Gianni Rodari
  • Biología y Geología 1º de ESO: 
    • «El papel del ADN y la Genética»
  • Plástica, 1º Y 2º DE ESO
    • Sobre El Guernica de Pablo Picasso
  • Francés, 1º, 2º, 3º y 4º DE ESO:
    • Poema "Liberté" de Paul Eluard
  • Inglés, 1º y 2º de ESO
    • "Imagine" de John Lennon
  • Geografía e Historia, 1º y 2º de ESO:
    • La abolición de la esclavitud
  • Música, 1º y 2º de ESO
    • Canción "No dudaría" de Antonio Flores
  • Física y Química, 1º, 2º, 3º y 4º DE ESO:
    •  El reconocimiento de los premios Nobel
  • Educación Física, 1º, 2º, 3º y 4º de ESO
    • Los juegos olímpicos modernos
  • Biología y Geología 3º y 4º de ESO: 
    • La energía de la Revolución verde
  • Valores, 1º, 2º, 3º Y 4º DE ESO
    • La lucha de Rosa Parks y Martin Luther King
  • Atención educativa, 1º, 2º, 3º Y 4º DE ESO
    • La Declaración universal de los Derechos Humanos
  •  Religión,1º, 2º, 3º Y 4º DE ESO
    • Frases del Papa Francisco por la paz
  • Lengua castellana y Literatura, 3º y 4º de ESO
    • Rosa Parks, la legendaria activista por los derechos civiles y político
  • Biología y Geología, 3º y 4º de ESO
    • La energía de la Revolución verde
  • Plástica, 3º y 4º de ESO
    • El arte como testigo: obras icónicas que representan la lucha por la justicia social
  • Inglés,  3º y 4º de ESO
    • Martin Luther King: I have a dream
  • Geografía e Historia, 3º y 4º de ESO
    • Martin Luther King
  • Música, 3º y 4º de ESO
    • "Blowing in the wind", canción de Bob Dylan
  • Filosofía
    • Poemas de Bertold Brecht
  • Latín y Griego
    • Versos de la "Elegía I, 10" de Albio Tibulo


LENGUA CASTELLANA  Y LITERATURA , PARA PRIMERO Y SEGUNDO DE ESO 

«El país con el “des” delante»Cuento de Gianni Rodari


Juanito Pierdedía era un gran viajero. Viaja que te viaja, llegó al país con el “des” delante.

-¿Pero qué clase de país es este? -preguntó a un ciudadano que tomaba el fresco bajo un árbol.

El ciudadano, por toda respuesta, sacó del bolsillo una navaja y se la enseñó bien abierta sobre la palma de la mano.

-¿Ve esto?

-Es una navaja.

-Se equivoca. Esto es una “desnavaja”, es decir, una navaja con el “des” delante. Sirve para hacer crecer los lápices cuando están desgastados, y es muy útil en los colegios.

-Magnífico -dijo Juanito-. ¿Qué más?

-Luego tenemos el “desperchero”.

-Querrá decir el perchero.

-De poco sirve un perchero si no se tiene un abrigo que colgarle. Con nuestro “desperchero” todo es distinto. No es necesario colgarle nada, ya está todo colgado. Si tiene necesidad de un abrigo, va allí y lo descuelga. El que necesita una chaqueta no tiene por qué ir a comprarla: va al desperchero y la descuelga. Hay el desperchero de verano y el de invierno, el de hombre y el de mujer. Así nos ahorramos mucho dinero.

-Una auténtica maravilla. ¿Qué más?

-Luego tenemos la máquina “desfotográfica”, que en lugar de hacer fotografías, hace caricaturas, y así nos reímos. Luego tenemos el “descañón”.

-¡Brrrrr, qué miedo!

-¡Qué va! El “descañón” es lo contrario al cañón, y sirve para deshacer la guerra.

-¿Y cómo funciona?

-Es sencillísimo; puede manejarlo incluso un niño. Si hay guerra, tocamos la destrompeta, disparamos el descañón y la guerra queda deshecha rápidamente.

-Qué maravilla el país con el “des” delante.

FIN

POEMA " NO QUIERO" DE ÁNGELA FIGUERA AYMERICH

No quiero

No quiero
que los besos se paguen
ni la sangre se venda
ni se compre la brisa
ni se alquile el aliento.
No quiero
que el trigo se queme y el pan se escatime.

No quiero
que haya frío en las casas,
que haya miedo en las calles,
que haya rabia en los ojos.

No quiero
que en los labios se encierren mentiras,
que en las arcas se encierren millones,
que en la cárcel se encierre a los buenos.

No quiero
que el labriego trabaje sin agua
que el marino navegue sin brújula,
que en la fábrica no haya azucenas,
que en la mina no vean la aurora,
que en la escuela no ría el maestro.

No quiero
que las madres no tengan perfumes,
que las mozas no tengan amores,
que los padres no tengan tabaco,
que a los niños les pongan los Reyes
camisetas de punto y cuadernos.

No quiero
que la tierra se parta en porciones,
que en el mar se establezcan dominios,
que en el aire se agiten banderas
que en los trajes se pongan señales.

No quiero
que mi hijo desfile,
que los hijos de madre desfilen
con fusil y con muerte en el hombro;
que jamás se disparen fusiles
que jamás se fabriquen fusiles.

No quiero
que me manden Fulano y Mengano,
que me fisgue el vecino de enfrente,
que me pongan carteles y sellos
que decreten lo que es poesía.

No quiero amar en secreto,
llorar en secreto
cantar en secreto.

No quiero
que me tapen la boca
cuando digo NO QUIERO...

 


MATEMÁTICAS, 1º, 2º, 3º y 4º de ESO



Uno y siete. Cuento de Gianni Rodari


He conocido un niño que tenía siete años. Vivía en Roma, se llamaba Paolo y su padre era un tranviario. Pero vivía también en París, se llamaba Jean y su padre trabajaba en una fábrica de automóviles.

Pero vivía también en Berlín, y allá arriba se llamaba Kart y su padre era un profesor de violonchelo.

Pero vivía también en Moscú, se llamaba Yuri, como Gagarin, y su padre era albañil y estudiaba matemáticas. Pero vivía también en Nueva York, se llamaba Jimmy, y su padre tenía una gasolinera.

¿Cuántos he dicho ya? Cinco. Me faltan dos:

Uno se llamaba Ciú, vivía en Shanghái y su padre era un pescador; el último se llamaba Pablo, vivía en Buenos Aires, y su padre era escalador.

Paolo, Jean, Kart, Yuri, Jimmy, Ciú y Pablo eran siete pero siempre el mismo niño que tenía ocho años, sabía ya leer y escribir y andaba en bicicleta sin apoyar las manos en el manillar. Paolo era trigueño, Jean era blanco y Kart, castaño, pero eran el mismo niño. Yuri tenía la piel blanca, Ciú la tenía amarilla, pero eran el mismo niño. Pablo iba al cine en español y Jimmy en inglés, pero eran el mismo niño, y reían en el mismo idioma.

Ahora han crecido los siete, y no podrán hacerse la guerra, porque los siete son una sola persona.

FIN

BIOLOGÍA Y GEOLOGÍA 1º DE ESO




PLÁSTICA, 1º Y 2º DE ESO

El Guernica es mucho más que una pintura; es un símbolo universal de la lucha por los derechos humanos y la justicia socialPablo Ruiz Picasso lo creó en respuesta al bombardeo de Guernica, en el País Vasco, el 26 de abril de 1937, durante la Guerra Civil española. Aquel ataque, perpetrado por la aviación alemana de la Luftwaffe con el apoyo de las fuerzas franquistas, dejó la ciudad en ruinas y se cobró la vida de cientos de personas inocentes.

Profundamente conmocionado por la tragedia, Picasso plasmó en un enorme lienzo de casi ocho metros de largo y tres de alto el sufrimiento humano provocado por la guerra. Lejos de una representación literal, recurrió al cubismo y el surrealismo para deformar las figuras y deshumanizarlas, creando una escena de caos, dolor y desesperación que captura el impacto devastador de la violencia y la injusticia.

Con el tiempo, el Guernica ha trascendido su origen histórico para convertirse en un poderoso símbolo contra la opresión y la guerra, recordándonos —aún hoy— que la memoria y la reparación son esenciales para construir un mundo más justo.


FRANCÉS, 1º Y 2º DE ESO 

Liberté, Paul Eluard


Sur mes cahiers d’écolier
Sur mon pupitre et les arbres
Sur le sable sur la neige
J’écris ton nom

Sur toutes les pages lues
Sur toutes les pages blanches
Pierre sang papier ou cendre
J’écris ton nom

Sur les images dorées
Sur les armes des guerriers
Sur la couronne des rois
J’écris ton nom

Sur la jungle et le désert
Sur les nids sur les genêts
Sur l’écho de mon enfance
J’écris ton nom

Sur les merveilles des nuits
Sur le pain blanc des journées
Sur les saisons fiancées
J’écris ton nom

Sur tous mes chiffons d’azur
Sur l’étang soleil moisi
Sur le lac lune vivante
J’écris ton nom

Sur les champs sur l’horizon
Sur les ailes des oiseaux
Et sur le moulin des ombres
J’écris ton nom

Sur chaque bouffée d’aurore
Sur la mer sur les bateaux
Sur la montagne démente
J’écris ton nom

Sur la mousse des nuages
Sur les sueurs de l’orage
Sur la pluie épaisse et fade
J’écris ton nom

Sur les formes scintillantes
Sur les cloches des couleurs
Sur la vérité physique
J’écris ton nom

Sur les sentiers éveillés
Sur les routes déployées
Sur les places qui débordent
J’écris ton nom

Sur la lampe qui s’allume
Sur la lampe qui s’éteint
Sur mes maisons réunies
J’écris ton nom

Sur le fruit coupé en deux
Du miroir et de ma chambre
Sur mon lit coquille vide
J’écris ton nom

Sur mon chien gourmand et tendre
Sur ses oreilles dressées
Sur sa patte maladroite
J’écris ton nom

Sur le tremplin de ma porte
Sur les objets familiers
Sur le flot du feu béni
J’écris ton nom

Sur toute chair accordée
Sur le front de mes amis
Sur chaque main qui se tend
J’écris ton nom

Sur la vitre des surprises
Sur les lèvres attentives
Bien au-dessus du silence
J’écris ton nom

Sur mes refuges détruits
Sur mes phares écroulés
Sur les murs de mon ennui
J’écris ton nom

Sur l’absence sans désir
Sur la solitude nue
Sur les marches de la mort
J’écris ton nom

Sur la santé revenue
Sur le risque disparu
Sur l’espoir sans souvenir
J’écris ton nom

Et par le pouvoir d’un mot
Je recommence ma vie
Je suis né pour te connaître
Pour te nommer

Liberté.

Paul Eluard

INGLÉS, 1º Y  2º DE ESO

Imagine Canción de John Lennon (1971)

Imagine there's no heaven
It's easy if you try
No hell below us
Above us only sky

Imagine all the people
Living for today, ah

Imagine there's no countries
It isn't hard to do
Nothing to kill or die for
And no religion too

Imagine all the people
Living life in peace, you

You may say I'm a dreamer
But I'm not the only one
I hope someday you'll join us
And the world will be as one

Imagine no possessions
I wonder if you can
No need for greed or hunger
A brotherhood of man

Imagine all the people
Sharing all the world, you

You may say I'm a dreamer
But I'm not the only one
I hope someday you'll join us
And the world will live as one

 

GEOGRAFÍA E HISTORIA, 1º Y 2º DE ESO

LA ABOLICIÓN DE LA ESCLAVITUD


MÚSICA, 1º Y 2º DE ESO

Canción "No dudaría" de Antonio Flores, 1980


FÍSICA Y QUÍMICA, 1º, 2º, 3º Y 4º DE ESO

EL RECONOCIMIENTO DE LOS PREMIOS NOBEL



EDUCACIÓN FÍSICA, 1º, 2º, 3º Y 4º DE ESO

LOS JUEGOS OLÍMPICOS MODERNOS




VALORES,1º, 2º, 3º Y 4º DE ESO

ROSA PARKS Y MARTIN LUTHER KING




ATENCIÓN EDUCATIVA,1º, 2º, 3º Y 4º DE ESO

LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS





RELIGIÓN,1º, 2º, 3º Y 4º DE ESO

FRASES DEL PAPA FRANCISCO POR LA PAZ

Algunas de las frases sobre la paz en el mundo pronunciadas por el Papa Francisco durante los años de su vicariato apostólico:

“Para conseguir la paz, se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra. Se necesita valor para decir sí al encuentro y no al enfrentamiento; sí al diálogo y no a la violencia; sí a la negociación y no a la hostilidad; sí al respeto de los pactos y no a las provocaciones; sí a la sinceridad y no a la doblez. Para todo esto se necesita valor, una gran fuerza de ánimo.”

“La paz no es sólo ausencia de guerra, sino una condición general en la cual la persona humana está en armonía consigo misma, en armonía con la naturaleza y en armonía con los demás. Esto es la paz. Sin embargo, hacer callar las armas y apagar los focos de guerra sigue siendo la condición inevitable para dar comienzo a un camino que conduce a alcanzar la paz en sus diferentes aspectos.”

“De cada tierra se eleve una única voz: ¡no a la guerra, no a la violencia, sí al diálogo, sí a la paz! Con la guerra siempre se pierde. ¡El único modo de vencer una guerra es no hacerla!”

“El deseo de paz, de seguridad y estabilidad es uno de los deseos más profundos del corazón humano, puesto que está arraigado en el Creador, que hace a todos los pueblos miembros de la familia humana. Esta aspiración jamás puede ser colmada solamente por los medios militares, y mucho menos por la posesión de armas nucleares y otras armas de destrucción masiva.”

“La guerra conlleva destrucción y multiplica los sufrimientos de las poblaciones. Esperanza y progreso llegan sólo con elecciones de paz.”

“Lanzo un llamamiento a todos los que empuñan injustamente las armas de este mundo: Depongan estos instrumentos de muerte; ármense más bien con la justicia, el amor y la misericordia, garantías de auténtica paz.”

“Quien hace la guerra olvida a la humanidad. No parte de la gente, no mira la vida concreta de las personas, sino que antepone a todos los intereses de parte y de poder. Confía en la lógica diabólica y perversa de las armas, que es la más alejada de la voluntad de Dios. Y se distancia de la gente común, que desea la paz, y que en todo conflicto es la verdadera víctima que paga sobre su propia piel las locuras de la guerra.”

“Poner fin a la guerra es el deber impostergable de todos los líderes políticos ante Dios. La paz es la prioridad de cualquier política. Dios le pedirá cuentas a quienes no han buscado la paz o han fomentado las tensiones y los conflictos durante tantos días, meses y años de guerra que han pasado y que han golpeado a los pueblos.”

“La paz se basa en el respeto de cada persona, independientemente de su historia, en el respeto del derecho y del bien común, de la creación que nos ha sido confiada y de la riqueza moral transmitida por las generaciones pasadas.”

 

LENGUA CASTELLANA  Y LITERATURA , PARA TERCERO Y CUARTO DE ESO 

Manu MediavillaColaborador de Amnistía Internacional

El 1 de diciembre es una fecha histórica en la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. Y tiene nombre propio: Rosa Parks, la afroamericana que ese día de 1955 se negó a ceder su asiento a un hombre blanco en un autobús de la ciudad de Montgomery, en el segregacionista estado de Alabama. Aquel gesto –que desembocó en un exitoso boicot masivo de su comunidad a la compañía de autobuses en protesta por su detención y procesamiento– y su firme compromiso anterior y posterior a favor de la igualdad y en contra del racismo, sitúan a Parks en un lugar destacado en la galería de personas defensoras de los derechos humanos.

Pero, en realidad, Rosa Parks había sido activista de los derechos civiles desde mucho antes, cuando en la década de 1940 puso todo su empeño en registrarse para votar, una auténtica carrera de obstáculos para las personas negras. De hecho, ella no pudo conseguirlo hasta el tercer intento, en 1945.

Rosa Parks sufrió discriminación desde la escuela

Nacida en Tuskegee, Alabama, el 4 de febrero de 1913, Rosa Louise McCauley (su nombre de soltera) era hija de una maestra y un carpintero. Sus progenitores se separaron cuando tenía 2 años, y se fue a vivir con su madre y su hermano menor a la granja de su abuela y abuelo –ambos exesclavos y luchadores por la igualdad racial– en la cercana zona de Pine Level.

Estudió en la escuela local para niñas afroamericanas donde su madre ejercía como maestra, y donde la había enseñado a leer a temprana edad. Mejorar su educación no fue, sin embargo, un objetivo fácil para una niña de raza negra en la Alabama de 1920. Y no lo fue. Tras aprobar primaria, acudió a otro centro para conseguir su diploma de secundaria, pero su madre enfermó gravemente y tuvo que dejar los estudios con 16 años para cuidarla. Logró un trabajo como costurera en una fábrica de camisas de Montgomery, y ya casada con Raymond Parks, barbero de profesión y miembro activo de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas Afroamericanas (NAACP en inglés), obtuvo su título de secundaria en 1933.

“La comunidad afroamericana tenía vetado el acceso a piscinas, restaurantes y numerosos servicios públicos exclusivos para blancos. En Montgomery y otras ciudades podían verse letreros de 'solo para blancos' o directamente 'negros no'.”

Desde la escuela –mientras el alumnado afroamericano tenía que caminar, las autoridades municipales ponían autobuses para el alumnado blanco– había podido comprobar el contexto social de discriminación racial. Y, bajo la sombra segregacionista de las leyes Jim Crowherederas de la esclavitud, predominaba todavía la separación de personas por motivos raciales o religiosos. La comunidad afroamericana tenía vetado el acceso a piscinas, restaurantes y numerosos servicios públicos exclusivos para blancos. En Montgomery y otras ciudades podían verse letreros de 'solo para blancos' o directamente 'negros no'.

Rosa Parks detenida por no ceder su asiento en un autobús

En esta foto de archivo del 22 de febrero de 1956, el teniente de policía D.H. Lackey toma las huellas dactilares de Rosa Parks en Montgomery, Alabama, dos meses después de negarse a ceder su asiento en un autobús a un pasajero blanco el 1 de diciembre de 1955. © AP Photo/Gene Herrick, Archivo

Activismo por el derecho al voto

Para la historiadora Martha S. Jones, autora de un libro sobre las mujeres negras como “Vanguardia” de la lucha por la igualdad, “el derecho al voto fue la base de la formación política de Parks”. Una idea que también subrayó Jeanne Theoharis, autora de la biografía de Rosa Parks en el libro:“La vida rebelde de la Sra. Rosa Parks”, al recordar su irritación “por cómo los negros, incluido su hermano menor Sylvester, están sirviendo en la Segunda Guerra Mundial, pero no pueden votar en casa". Uno de sus motivos para sumarse en 1943 a la NAACP de Montgomery, en la que fue elegida secretaria del área de juventud, fue precisamente su deseo de registrarse para votar. “Aquí es realmente donde comienza su activismo independiente", remarcó Jones.

Entre los miles de residentes afroamericanos de la ciudad, apenas unas decenas habían logrado inscribirse en el registro de votantes, atrapados en una maraña de requisitos diseñada desde la Constitución de Alabama de 1901 para impedir el voto negro. Como cuenta Theoharis, quienes carecían de propiedades eran sometidos a pruebas adicionales, en algunos casos hacía falta una persona blanca para responder por otra negra, y los nombres de los registrados se publicaban en el periódico local para facilitar posibles objeciones de residentes blancos.

La familia Parks organizó reuniones de la Liga de Votantes de Montgomery para animar a la comunidad afroamericana a registrarse pese a los obstáculos y la hostilidad de muchos registradores. De hecho, ella tuvo que intentarlo tres veces entre 1943 y 1945. La primera vez la rechazaron de plano, la segunda no pudo superar un cuestionario deliberadamente difícil, y a la tercera lo consiguió con una pizca de astucia: segura de sus contestaciones correctas, copió sus preguntas y respuestas delante del registrador para que se diera cuenta de que podía plantear recursos legales. Su solicitud fue aprobada. Y 20 años después, el 6 de agosto de 1965, el presidente Lyndon B. Johnson firmaría la Ley de Derecho al Voto que prohibía las prácticas discriminatorias contra las personas afroamericanas.

Rosa Parks durante su arresto en Montgomery

Foto del Departamento del Sheriff de Montgomery (Alabama) de Rosa Parks tomada el 22 de febrero de 1956, después de que fuera arrestada por negarse a ceder su asiento en un autobús a un pasajero blanco el 1 de diciembre de 1955 en Montgomery, Alabama. © AP Photo/Oficina del Sheriff del Condado de Montgomery

Rosa Parks: “Cansada de ceder”

Aquel activismo por el derecho a voto, que durante mucho tiempo ni siquiera le permitía ver la luz al final del túnel, confirmó el coraje y la resistencia de que hizo gala Rosa Parks cuando hace 66 años se negó a dejar su asiento en el autobús 2857 de Montgomery. Como ella misma explicó en su autobiografía “My story” (escrita a cuatro manos en 1992 con el autor Jim Haskins), “no estaba cansada físicamente, ni más cansada de lo que solía estar al final de una jornada laboral. No era mayor, tenía 42 años. No, de lo único que estaba cansada era de ceder". Harta de rendirse, harta de ser tratada como una ciudadana de segunda. “Mientras más obedecíamos, peor nos trataban", remachó.

“No estaba cansada físicamente, ni más cansada de lo que solía estar al final de una jornada laboral. No era mayor, tenía 42 años. No, de lo único que estaba cansada era de ceder".

Rosa Parks

El gesto de Rosa Parks daba continuidad a los de otras tres afroamericanas (Claudette Colvin, de 15 años; Aurelia Browder, de 36; Mary Louise Smith, de 18) que en ese mismo año habían rechazado ceder su asiento de bus a personas blancas. Y fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de su comunidad, que aportaba el 70% del pasaje pero tenía que soportar graves discriminaciones hasta en los pequeños detalles: subían al autobús, pagaban al conductor, se bajaban y volvían a subir por la puerta trasera. Más de una vez les cerraron las puertas mientras iban de una a otra y se quedaron en tierra con el billete pagado.

La ley segregacionista de Montgomery no sólo separaba al pasaje por razas –personas blancas en la parte delantera, afroamericanas en la trasera–, sino que otorgaba a los conductores poderes policiales para imponerla. Cuando los blancos ocuparon su zona reservada en el autobús donde viajaba Parks, el conductor optó por quitar una fila al pasaje negro y dejar a cuatro personas sin asiento. Tres lo cedieron, pero Parks se negó, por lo que fue arrestada y acusada de violar el Código de la ciudad.

Rosa Parks en una marcha en contra de las políticas raciales

Rosa Parks, que desencadenó el movimiento por los derechos civiles en 1955 al negarse a ceder un asiento en el autobús en Montgomery (Alabama), participa en una marcha ante la Embajada de Sudáfrica en Washington, el 10 de diciembre de 1984, en protesta por las políticas raciales de ese país. El representante Mickey Leland, demócrata de Texas, marcha detrás de ella. © Foto AP

La gran protesta afroamericana

Cuando a los cuatro días se celebró el juicio, la protesta afroamericana estaba ya en marcha, y Parks fue recibida por una multitud solidaria con su causa. Tras media hora de audiencia, la declararon culpable de violar una ordenanza local y la sentenciaron a una multa de 10 dólares, más 4 de tasas judiciales, que ella se negó a pagar por considerar ilegal aquella norma. Pero el gran boicot avanzaba imparable, y tras un exitoso llamamiento inicial de dirigentes afroamericanos para no utilizar los autobuses de la ciudad el día del juicio, ese mismo 5 de diciembre se creó la Asociación para la Mejora de Montgomery (MIA en inglés) con el objetivo de defender los derechos civiles de la comunidad negraMartin Luther King, llegado hacía poco a la ciudad, fue elegido presidente, y la organización decidió relanzar y prolongar el boicot hasta acabar con la segregación en el transporte público.

El éxito no pudo ser más rotundo: el boicot duró 381 días, y sólo concluyó con la publicación, el 20 de diciembre de 1956, del fallo del Tribunal Supremo que declaró inconstitucional tal segregación. Pero no fue fácil. Primero, porque muchos afroamericanos sin automóvil ni posibilidad de compartirlo, tuvieron que caminar varios kilómetros diarios para llegar a su trabajo. Y segundo, porque el boicot enfrentó fuertes resistencias segregacionistas, con violentas represalias –incluidas quemas de iglesias y casas– y maniobras dudosamente legales para obstaculizar el boicot. En 1964, la Ley de Derechos Civiles terminaría prohibiendo la segregación racial en espacios públicos, así como la discriminación en el trabajo y la educación.

“Rosa Parks, convertida en símbolo del movimiento por los derechos civiles, recibió innumerables amenazas –incluso de muerte–, y sufrió represalias laborales que alcanzaron a su marido”

Tampoco fue un éxito fácil para Rosa Parks. Convertida ya en símbolo del movimiento por los derechos civilesrecibió innumerables amenazas incluso de muerte–, y sufrió represalias laborales que alcanzaron a su marido. Ella perdió su empleo como costurera en unos grandes almacenes y él como barbero en una base aérea, por lo que, al no encontrar otro trabajo, acabaron instalándose en 1957 en Detroit. Allí comprobó que el trato a la comunidad afroamericana no era mucho mejor, y que también había segregación en escuelas y viviendas, situación que la impulsó a sumarse al movimiento por una vivienda justa. Políticamente, apoyó la candidatura al Congreso del demócrata John Conyers, que fue elegido en 1965 y la contrató como secretaria en su oficina –lo fue hasta su jubilación en 1988--, donde trabajó en las áreas de vivienda asequible, discriminación laboral y educación.

Estatua de Rosa Parks con mascarilla

A una estatua conmemorativa de Rosa Parks le han puesto una mascarilla en una parada de autobús en el centro de Dallas, el viernes 3 de abril de 2020. © AP Photo/LM Otero

Reconocimientos y honores a Rosa Parks

Su activismo por los derechos civiles no quedó ahí. Colaboró además en la junta de la Federación Estadounidense de Planificación Familiar y, ya fallecido su marido, fundó en 1987 el Instituto Rosa y Raymond Parks para el Desarrollo Personal, cuyo programa anual ‘Caminos hacia la Libertad’ organiza recorridos en autobús para adolescentes para que conozcan la reciente historia de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos.

La incansable activista por los derechos civiles –acudió a la histórica marcha de 1963 en Washington para exigir leyes federales que los protegieran, aunque echó en falta oradoras que confirmaran un mayor protagonismo de las mujeres– recibió numerosos reconocimientos. La NAACP le concedió en 1979 su galardón más importante, la Medalla Spingarn, así como el prestigioso Premio Martin Luther King Jr. También recibió la Medalla Presidencial de la Libertad en 1996, y en 1999, de manos del presidente Bill Clinton, la Medalla de Oro del Congreso. Tras su muerte a los 92 años, el 24 de octubre de 2005 en Detroit, fue la primera mujer y la segunda persona afroamericana velada en el Capitolio de Washington, en una ceremonia a la que acudieron 50.000 personas. Enterrada entre su esposo y su madre en el cementerio Woodlawn de Detroit, en el mausoleo de la capilla, esta pasó a llamarse poco después Capilla de la Libertad de Rosa L. Parks. Los estados de California, Missouri, Ohio y Oregón conmemoran todos los años el Día de Rosa Parks, y las carreteras de Missouri, Michigan y Pennsylvania llevan su nombre.

Los derechos civiles y políticos son aquellos que garantizan las libertades fundamentales de las personas y su participación activa en la vida política y social. 

BIOLOGÍA Y GEOLOGÍA, 3º Y 4º DE ESO

LA ENERGÍA DE LA REVOLUCIÓN VERDE


PLÁSTICA, 3º Y 4º DE ESO

El arte como testigo: obras icónicas que representan la lucha por la justicia social

Mireya CidónResponsable de Edición en Amnistía Internacional España14 de abril de 2025

El arte no solo refleja belleza, emociones o estilos: también es una forma poderosa de mirar el mundo y entender sus desigualdades. Cuando lo observamos a través de las gafas de los derechos humanos, descubrimos mucho más que formas y colores: vemos historias de resistencia, gritos silenciados, demandas de justicia y anhelos de libertad.

A lo largo del tiempo, muchas obras han capturado momentos clave de la historia, han denunciado abusos y han puesto el foco en realidades que durante demasiado tiempo fueron ignoradas.

Estas nueve piezas son prueba de ello y aún nos conmueven con la misma intensidad, recordándonos que la dignidad humana también puede expresarse —y defenderse— en un lienzo.

1.- La libertad de expresión, de Norman Rockwell

La obra La libertad de expresión (1943) de Norman Rockwell es un icono de la lucha por uno de los derechos humanos más fundamentales: la libertad de expresión. Esta pintura, creada en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, fue parte de una serie de cuatro cuadros encargados por el gobierno de Estados Unidos para promover los ideales democráticos en medio del conflicto bélico mundial.

En la obra, un hombre común, un ciudadano de clase baja, se levanta para compartir su opinión en una reunión pública. No es un orador famoso ni una figura de poder, sino alguien que representa a todas aquellas personas que sin importar su posición en la sociedad tienen derecho a hablar y ser escuchadas.

Lo que hace que La libertad de expresión sea tan poderosa es que Rockwell representó un derecho humano esencial. En muchos países, este derecho no está garantizado y las personas pueden ser perseguidas, encarceladas o incluso asesinadas por simplemente hablar en contra de las injusticias del gobierno o de quienes están en el poder.

2.- El Guernica, de Picasso

El Guernica es mucho más que una pintura; es un símbolo universal de la lucha por los derechos humanos y la justicia socialPablo Ruiz Picasso lo creó en respuesta al bombardeo de Guernica, en el País Vasco, el 26 de abril de 1937, durante la Guerra Civil española. Aquel ataque, perpetrado por la aviación alemana de la Luftwaffe con el apoyo de las fuerzas franquistas, dejó la ciudad en ruinas y se cobró la vida de cientos de personas inocentes.

Profundamente conmocionado por la tragedia, Picasso plasmó en un enorme lienzo de casi ocho metros de largo y tres de alto el sufrimiento humano provocado por la guerra. Lejos de una representación literal, recurrió al cubismo y el surrealismo para deformar las figuras y deshumanizarlas, creando una escena de caos, dolor y desesperación que captura el impacto devastador de la violencia y la injusticia.

Con el tiempo, el Guernica ha trascendido su origen histórico para convertirse en un poderoso símbolo contra la opresión y la guerra, recordándonos —aún hoy— que la memoria y la reparación son esenciales para construir un mundo más justo.

3.- El Grito, de Edvard Munch

El Grito de Edvard Munch (1893) es una de las obras más icónicas y desgarradoras de la historia del arte, y al mismo tiempo, una representación visual del sufrimiento humano, de ese grito interno que podemos sentir cuando el peso del mundo parece insostenible. La figura que aparece en la pintura, envuelta en desesperación y angustia, parece representar ese momento en el que una persona se ve atrapada en sus propios miedos, ansiedades y desesperanza.

El Grito nos puede recordar que el sufrimiento mental no debe ser ignorado ni minimizado. La salud mental no es solo una cuestión individual, sino un derecho humano fundamental. Como la figura desesperada en la obra de Munch, muchas personas siguen gritando en silencio, atrapadas en la soledad de su dolor. La obra de Munch es un recordatorio de que debemos escuchar esos gritos y, lo más importante, actuar.

4.- Las Espigadoras, de Jean-François Millet

Las Espigadoras de Jean-François Millet, pintada en 1857, es una obra profundamente conmovedora que refleja las desigualdades sociales y económicas de la época, pero que, además, encierra un mensaje poderoso sobre la dignidad humana y el trabajo. En esta pintura, Millet retrata a tres mujeres rurales que recogen las espigas de trigo que han quedado en el campo después de la cosecha, una tarea que representaba el último esfuerzo de los más pobres para obtener algo de sustento.

Aunque la escena muestra el trabajo arduo y casi invisible de estas mujeres, también ofrece una reflexión sobre la dignidad del trabajo. En términos de derechos humanos, Las Espigadoras nos recuerda la importancia de reconocer y valorar los trabajos invisibles, especialmente aquellos realizados por mujeres en situaciones de vulnerabilidad. Las mujeres que aparecen en el cuadro no son solo trabajadoras; son sobrevivientes. En el contexto actual, podemos relacionar esta obra con la lucha por los derechos laborales, el derecho a una remuneración justa y la necesidad de una protección social que garantice la dignidad de todos los seres humanos, independientemente de su género o estatus social.

5.- El barco de los esclavos, de J.M.W. Turner

La obra El barco de los esclavos de J.M.W. Turner, pintada en 1840, es una obra poderosa y conmovedora que denuncia los horrores del comercio transatlántico de esclavos. En el cuadro, Turner retrata una escena de naufragio, pero en el fondo se puede ver una inquietante representación de los esclavos arrojados al mar.

La pintura está basada en hechos reales pues se cree que Turner se inspiró en una historia documentada de un barco de esclavos, el Zong, que en 1781 arrojó a más de 130 esclavos al mar para cobrar el seguro por su pérdida.

El barco de los esclavos se interpreta como una feroz crítica al sistema de la esclavitud y sus devastadoras consecuencias. Los cuerpos de los esclavos en el cuadro son símbolos del sufrimiento humano, de la deshumanización y del racismo inherente al sistema que los trataba como propiedad en lugar de como seres humanos. Esta obra nos hace reflexionar sobre las continuas luchas por la igualdad y la justicia racial.

6.- La libertad guiando al pueblo, de Eugène Delacroix

La libertad guiando al pueblo, pintada por Eugène Delacroix en 1830 es una de esas obras que enciende una llama de rebelión y esperanza. En esta pintura, la libertad se presenta como una figura femenina, desbordante de energía y fuerza. Delacroix pintó la visión de un pueblo que se levanta, que se une y desafía el poder de los opresores para alcanzar la justicia.

El símbolo de la libertad, con su capacidad de inspirar y movilizar, está más presente que nunca. Su mensaje trasciende el tiempo y el espacio porque la lucha por la libertad es universal. En cada rincón del mundo, hay personas que siguen luchando por su derecho a la libertad, por su derecho a vivir sin miedo. Y aunque la pintura de Delacroix hace referencia a una revolución específica se puede vincular su fuerza simbólica con la igualdad y la libertad defendidas desde el respeto por los derechos humanos.

7.- Los fusilamientos del 3 de mayo, de Francisco de Goya

Pintada en 1814, esta obra no solo fue un grito de denuncia contra la violencia de la ocupación napoleónica en España, sino una bofetada a la cara de la impunidad. Goya pintó a los soldados como figuras sombrías y frías y los presentó como autómatas, deshumanizados y sin remordimientos. Lo mismo que pasa hoy cuando los gobiernos autoritarios o los grupos armados hacen lo mismo fuera del marco legal ejecutando sin juicio, sin derecho y sin conciencia.

Goya usó el arte como una forma de resistencia, buscando poner de manifiesto las injusticias de su tiempo, denunciando la brutalidad de las autoridades de la época y cuestionando la impunidad con la que se cometen estos actos de violencia. Aunque la obra retrata un hecho de hace más de 200 años, la lección sigue siendo la misma: la violencia y la injusticia no deben ser toleradas. Hoy, su pintura nos desafía a no mirar para otro lado cuando las injusticias ocurren, a alzar nuestra voz contra la opresión y a defender los derechos humanos en todo el mundo.


INGLÉS, 3º Y 4º DE ESO

Martin Luther King, Jr.I Have a Dream

delivered 28 August 1963, at the Lincoln Memorial, Washington D.C.

[AUTHENTICITY CERTIFIED: Text version below transcribed directly from audio. (2)]

I am happy to join with you today in what will go down in history as the greatest demonstration for freedom in the history of our nation.

Five score years ago, a great American, in whose symbolic shadow we stand today, signed the Emancipation Proclamation. This momentous decree came as a great beacon light of hope to millions of Negro slaves who had been seared in the flames of withering injustice. It came as a joyous daybreak to end the long night of their captivity.

But one hundred years later, the Negro still is not free. One hundred years later, the life of the Negro is still sadly crippled by the manacles of segregation and the chains of discrimination. One hundred years later, the Negro lives on a lonely island of poverty in the midst of a vast ocean of material prosperity. One hundred years later, the Negro is still languished in the corners of American society and finds himself an exile in his own land. And so we've come here today to dramatize a shameful condition.

In a sense we've come to our nation's capital to cash a check. When the architects of our republic wrote the magnificent words of the Constitution and the Declaration of Independence, they were signing a promissory note to which every American was to fall heir. This note was a promise that all men, yes, black men as well as white men, would be guaranteed the "unalienable Rights" of "Life, Liberty and the pursuit of Happiness." It is obvious today that America has defaulted on this promissory note, insofar as her citizens of color are concerned. Instead of honoring this sacred obligation, America has given the Negro people a bad check, a check which has come back marked "insufficient funds."

But we refuse to believe that the bank of justice is bankrupt. We refuse to believe that there are insufficient funds in the great vaults of opportunity of this nation. And so, we've come to cash this check, a check that will give us upon demand the riches of freedom and the security of justice.

We have also come to this hallowed spot to remind America of the fierce urgency of Now. This is no time to engage in the luxury of cooling off or to take the tranquilizing drug of gradualism. Now is the time to make real the promises of democracy. Now is the time to rise from the dark and desolate valley of segregation to the sunlit path of racial justice. Now is the time to lift our nation from the quicksands of racial injustice to the solid rock of brotherhood. Now is the time to make justice a reality for all of God's children.

It would be fatal for the nation to overlook the urgency of the moment. This sweltering summer of the Negro's legitimate discontent will not pass until there is an invigorating autumn of freedom and equality. Nineteen sixty-three is not an end, but a beginning. And those who hope that the Negro needed to blow off steam and will now be content will have a rude awakening if the nation returns to business as usual. And there will be neither rest nor tranquility in America until the Negro is granted his citizenship rights. The whirlwinds of revolt will continue to shake the foundations of our nation until the bright day of justice emerges.



But there is something that I must say to my people, who stand on the warm threshold which leads into the palace of justice: In the process of gaining our rightful place, we must not be guilty of wrongful deeds. Let us not seek to satisfy our thirst for freedom by drinking from the cup of bitterness and hatred. We must forever conduct our struggle on the high plane of dignity and discipline. We must not allow our creative protest to degenerate into physical violence. Again and again, we must rise to the majestic heights of meeting physical force with soul force.

The marvelous new militancy which has engulfed the Negro community must not lead us to a distrust of all white people, for many of our white brothers, as evidenced by their presence here today, have come to realize that their destiny is tied up with our destiny. And they have come to realize that their freedom is inextricably bound to our freedom.

We cannot walk alone.

And as we walk, we must make the pledge that we shall always march ahead.

We cannot turn back.

There are those who are asking the devotees of civil rights, "When will you be satisfied?" We can never be satisfied as long as the Negro is the victim of the unspeakable horrors of police brutality. We can never be satisfied as long as our bodies, heavy with the fatigue of travel, cannot gain lodging in the motels of the highways and the hotels of the cities. **We cannot be satisfied as long as the negro's basic mobility is from a smaller ghetto to a larger one. We can never be satisfied as long as our children are stripped of their self-hood and robbed of their dignity by signs stating: "For Whites Only."** We cannot be satisfied as long as a Negro in Mississippi cannot vote and a Negro in New York believes he has nothing for which to vote. No, no, we are not satisfied, and we will not be satisfied until "justice rolls down like waters, and righteousness like a mighty stream."1

 

I am not unmindful that some of you have come here out of great trials and tribulations. Some of you have come fresh from narrow jail cells. And some of you have come from areas where your quest -- quest for freedom left you battered by the storms of persecution and staggered by the winds of police brutality. You have been the veterans of creative suffering. Continue to work with the faith that unearned suffering is redemptive. Go back to Mississippi, go back to Alabama, go back to South Carolina, go back to Georgia, go back to Louisiana, go back to the slums and ghettos of our northern cities, knowing that somehow this situation can and will be changed.

Let us not wallow in the valley of despair, I say to you today, my friends.

And so even though we face the difficulties of today and tomorrow, I still have a dream. It is a dream deeply rooted in the American dream.

I have a dream that one day this nation will rise up and live out the true meaning of its creed: "We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal."

I have a dream that one day on the red hills of Georgia, the sons of former slaves and the sons of former slave owners will be able to sit down together at the table of brotherhood.

I have a dream that one day even the state of Mississippi, a state sweltering with the heat of injustice, sweltering with the heat of oppression, will be transformed into an oasis of freedom and justice.

I have a dream that my four little children will one day live in a nation where they will not be judged by the color of their skin but by the content of their character.

I have a dream today!

I have a dream that one day, down in Alabama, with its vicious racists, with its governor having his lips dripping with the words of "interposition" and "nullification" -- one day right there in Alabama little black boys and black girls will be able to join hands with little white boys and white girls as sisters and brothers.

I have a dream today!

I have a dream that one day every valley shall be exalted, and every hill and mountain shall be made low, the rough places will be made plain, and the crooked places will be made straight; "and the glory of the Lord shall be revealed and all flesh shall see it together."2

This is our hope, and this is the faith that I go back to the South with.

With this faith, we will be able to hew out of the mountain of despair a stone of hope. With this faith, we will be able to transform the jangling discords of our nation into a beautiful symphony of brotherhood. With this faith, we will be able to work together, to pray together, to struggle together, to go to jail together, to stand up for freedom together, knowing that we will be free one day.

And this will be the day -- this will be the day when all of God's children will be able to sing with new meaning:

My country 'tis of thee, sweet land of liberty, of thee I sing. Land where my fathers died, land of the Pilgrim's pride,    From every mountainside, let freedom ring!

And if America is to be a great nation, this must become true.

And so let freedom ring from the prodigious hilltops of New Hampshire.

Let freedom ring from the mighty mountains of New York.

Let freedom ring from the heightening Alleghenies of Pennsylvania.

Let freedom ring from the snow-capped Rockies of Colorado.

Let freedom ring from the curvaceous slopes of California.

But not only that:

Let freedom ring from Stone Mountain of Georgia.

Let freedom ring from Lookout Mountain of Tennessee.

Let freedom ring from every hill and molehill of Mississippi.

From every mountainside, let freedom ring.

And when this happens, and when we allow freedom ring, when we let it ring from every village and every hamlet, from every state and every city, we will be able to speed up that day when all of God's children, black men and white men, Jews and Gentiles, Protestants and Catholics, will be able to join hands and sing in the words of the old Negro spiritual:

Free at last! Free at last!

Thank God Almighty, we are free at last!3


GEOGRAFÍA E HISTORIA, 3º Y 4º DE ESO

"I have a dream".Traducción del discurso pronunciado en Washington, capital federal de los Estados Unidos, el 28 de agosto de 1963 por Martin Luther King, Jr.

         Al final de la Marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad, que tuvo lugar el 28 de agosto de 1963, Martin Luther King pronunció el discurso conocido por una de las expresiones clave del mismo: “I have a dream”, “Tengo un sueño”.

Martin Luther King, Jr., Tengo un sueño

          Estoy contento de reunirme hoy con vosotros y con vosotras en la que pasará a la historia como la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestra nación.

Hace un siglo, un gran americano, bajo cuya simbólica sombra nos encontramos, firmó la Proclamación de Emancipación. Este trascendental decreto llegó como un gran faro de esperanza para millones de esclavos negros y esclavas negras, que habían sido quemados en las llamas de una injusticia aniquiladora. Llegó como un amanecer dichoso para acabar con la larga noche de su cautividad.

Pero cien años después, las personas negras todavía no son libres. Cien años después, la vida de las personas negras sigue todavía tristemente atenazada por los grilletes de la segregación y por las cadenas de la discriminación. Cien años después, las personas negras viven en una isla solitaria de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material. Cien años después, las personas negras todavía siguen languideciendo en los rincones de la sociedad americana y se sienten como exiliadas en su propia tierra. Así que hemos venido hoy aquí a mostrar unas condiciones vergonzosas.

Hemos venido a la capital de nuestra nación en cierto sentido para cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magnificientes palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, estaban firmando un pagaré del que todo americano iba a ser heredero. Este pagaré era una promesa de que a todos los hombres —sí, a los hombres negros y también a los hombres blancos— se les garantizarían los derechos inalienables a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad.

Hoy es obvio que América ha defraudado en este pagaré en lo que se refiere a sus ciudadanos y ciudadanas de color. En vez de cumplir con esta sagrada obligación, América ha dado al pueblo negro un cheque malo, un cheque que ha sido devuelto marcado “sin fondos”.

Pero nos negamos a creer que el banco de la justicia está en bancarrota. Nos negamos a creer que no hay fondos suficientes en las grandes arcas bancarias de las oportunidades de esta nación. Así que hemos venido a cobrar este cheque, un cheque que nos dé mediante reclamación las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia. También hemos venido a este santo lugar para recordar a América la intensa urgencia de este momento. No es tiempo de darse al lujo de refrescarse o de tomar el tranquilizante del gradualismo. Ahora es tiempo de hacer que las promesas de democracia sean reales. Ahora es tiempo de subir desde el oscuro y desolado valle de la segregación al soleado sendero de la justicia racial. Ahora es tiempo de alzar a nuestra nación desde las arenas movedizas de la injusticia racial a la sólida roca de la fraternidad. Ahora es tiempo de hacer que la justicia sea una realidad para todos los hijos de Dios.

         Sería desastroso para la nación pasar por alto la urgencia del momento y subestimar la determinación de las personas negras. Este asfixiante verano del legítimo descontento de las personas negras no pasará hasta que haya un estimulante otoño de libertad e igualdad. Mil novecientos sesenta y tres no es un fin, sino un comienzo. Quienes esperaban que las personas negras necesitaran soltar vapor y que ahora estarán contentos, tendrán un brusco despertar si la nación vuelve a su actividad como si nada hubiera pasado. No habrá descanso ni tranquilidad en América hasta que las personas negras tengan garantizados sus derechos como ciudadanas y ciudadanos. Los torbellinos de revuelta continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que nazca el día brillante de la justicia.

Pero hay algo que debo decir a mi pueblo, que está en el caluroso umbral que lleva al interior del palacio de justicia. En el proceso de conseguir nuestro legítimo lugar, no debemos ser culpables de acciones equivocadas. No busquemos saciar nuestra sed de libertad bebiendo de la copa del encarnizamiento y del odio.  Debemos conducir siempre nuestra lucha en el elevado nivel de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra fecunda protesta degenere en violencia física. Una y otra vez debemos ascender a las majestuosas alturas donde se hace frente a la fuerza física con la fuerza espiritual. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra no debe llevarnos a desconfiar de todas las personas blancas, ya que muchos de nuestros hermanos blancos, como su presencia hoy aquí evidencia, han llegado a ser conscientes de que su destino está atado a nuestro destino. Han llegado a darse cuenta de que su libertad está inextricablemente unida a nuestra libertad. No podemos caminar solos.

Y mientras caminamos, debemos hacer la solemne promesa de que siempre caminaremos hacia adelante. No podemos volver atrás. Hay quienes están preguntando a los defensores de los derechos civiles: “¿Cuándo estaréis satisfechos?” No podemos estar satisfechos mientras las personas negras sean víctimas de los indecibles horrores de la brutalidad de la policía. No podemos estar satisfechos mientras nuestros cuerpos, cargados con la fatiga del viaje, no puedan conseguir alojamiento en los moteles de las autopistas ni en los hoteles de las ciudades. No podemos estar satisfechos mientras la movilidad básica de las personas negras sea de un ghetto más pequeño a otro más amplio. No podemos estar satisfechos mientras nuestros hijos sean despojados de su personalidad y privados de su dignidad por letreros que digan “sólo para blancos”. No podemos estar satisfechos mientras una persona negra en Mississippi no pueda votar y una persona negra en Nueva York crea que no tiene nada por qué votar. No, no, no estamos satisfechos y no estaremos satisfechos hasta que la justicia corra como las aguas y la rectitud como un impetuoso torrente.

         No soy inconsciente de que algunos de vosotros y vosotras habéis venido aquí después de grandes procesos y tribulaciones. Algunos de vosotros y vosotras habéis salido recientemente de estrechas celdas de una prisión. Algunos de vosotros y vosotras habéis venido de zonas donde vuestra búsqueda de la libertad os dejó golpeados por las tormentas de la persecución y tambaleantes por los vientos de la brutalidad de la policía. Habéis sido los veteranos del sufrimiento fecundo. Continuad trabajando con la fe de que el sufrimiento inmerecido es redención.

Volved a Mississippi, volved a Alabama, volved a Carolina del Sur, volved a Georgia, volved a Luisiana, volved a los suburbios y a los ghettos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de un modo u otro esta situación puede y va a ser cambiada.

No nos hundamos en el valle de la desesperación. Aun así, aunque vemos delante las dificultades de hoy y mañana, amigos míos, os digo hoy: todavía tengo un sueño. Es un sueño profundamente enraizado en el sueño americano.

Tengo un sueño: que un día esta nación se pondrá en pie y realizará el verdadero significado de su credo: “Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas: que todos los hombres han sido creados iguales”.

Tengo un sueño: que un día sobre las colinas rojas de Georgia los hijos de quienes fueron esclavos y los hijos de quienes fueron propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la fraternidad.

Tengo un sueño: que un día incluso el estado de Mississippi, un estado sofocante por el calor de la injusticia, sofocante por el calor de la opresión, se transformará en un oasis de libertad y justicia.

Tengo un sueño: que mis cuatro hijos vivirán un día en una nación en la que no serán juzgados por el color de su piel sino por su reputación.

Tengo un sueño hoy.

Tengo un sueño: que un día allá abajo en Alabama, con sus racistas despiadados, con su gobernador que tiene los labios goteando con las palabras de interposición y anulación, que un día, justo allí en Alabama niños negros y niñas negras podrán darse la mano con niños blancos y niñas blancas, como hermanas y hermanos.

Tengo un sueño hoy.

Tengo un sueño: que un día todo valle será alzado y toda colina y montaña será bajada, los lugares escarpados se harán llanos y los lugares tortuosos se enderezarán y la gloria del Señor se mostrará y toda la carne juntamente la verá.

Ésta es nuestra esperanza. Ésta es la fe con la que yo vuelvo al Sur. Con esta fe seremos capaces de cortar de la montaña de desesperación una piedra de esperanza. Con esta fe seremos capaces de transformar las chirriantes disonancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos, de luchar juntos, de ir a la cárcel juntos, de ponernos de pie juntos por la libertad, sabiendo que un día seremos libres.

Éste será el día, éste será el día en el que todos los hijos de Dios podrán cantar con un nuevo significado “Tierra mía, es a ti, dulce tierra de libertad, a ti te canto. Tierra donde mi padre ha muerto, tierra del orgullo del peregrino, desde cada ladera suene la libertad”.

Y si América va a ser una gran nación, esto tiene que llegar a ser verdad. Y así, suene la libertad desde las prodigiosas cumbres de las colinas de New Hampshire. Suene la libertad desde las enormes montañas de Nueva York. Suene la libertad desde los elevados Alleghenies de Pennsylvania.

Suene la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve de Colorado. Suene la libertad desde las curvas vertientes de California.

Pero no sólo eso; suene la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia.

Suene la libertad desde el Monte Lookout de Tennessee.

Suene la libertad desde cada colina y cada topera de Mississippi, desde cada ladera.

Suene la libertad. Y cuando esto ocurra y cuando permitamos que la libertad suene, cuando la dejemos sonar desde cada pueblo y cada aldea, desde cada estado y cada ciudad, podremos acelerar la llegada de aquel día en el que todos los hijos de Dios, hombres blancos y hombres negros, judíos y gentiles, protestantes y católicos, serán capaces de juntar las manos y cantar con las palabras del viejo espiritual negro: “¡Al fin libres! ¡Al fin libres! ¡Gracias a Dios Todopoderoso, somos al fin libres!”

 

(Traducción de Tomás Albaladejo)

MÚSICA, 3º Y 4º DE ESO

"Blowing in the wind", canción de Bob Dylan, 1962

FILOSOFÍA

ALGUNOS POEMAS DE BERTOLD BRECHT

«Canción de la buena gente» Bertolt Brecht

A la buena gente se la conoce
en que resulta mejor
cuando se la conoce. La buena gente
invita a mejorarla, porque
¿qué es lo que a uno le hace sensato?
Escuchar y que le digan algo.

 

Pero, al mismo tiempo,
mejoran al que los mira y a quien
miran. No sólo porque nos ayudan
a buscar comida y claridad, sino,
más aún,
nos son útiles porque sabemos
que viven y transforman el mundo.

 

Cuando se acude a ellos,
siempre se les encuentra.
Se acuerdan de la cara que tenían
cuando les vimos por última vez.
Por mucho que hayan cambiado
-pues ellos son los que más cambian-
aún resultan más reconocibles.

 

Son como una casa que ayudamos a construir.
No nos obligan a vivir en ella,
y en ocasiones no nos lo permiten.
Por poco que seamos, siempre podemos ir a ellos,
pero tenemos que elegir lo que llevemos.

 

Saben explicar el porqué de sus regalos,
y si después los ven arrinconados, se ríen.
Y responden hasta en esto: en que,
si nos abandonamos,
les abandonamos.

 

Cometen errores y reímos,
pues si ponen una piedra en lugar equivocado,
vemos, al mirarla,
el lugar verdadero.
Nuestro interés se ganan cada día,
lo mismo que se ganan su pan de cada día.
Se interesan por algo
que está fuera de ellos.

 

La buena gente nos preocupa.
Parece que no pueden realizar nada solos,
proponen soluciones que exigen aún tareas.
En momentos difíciles de barcos naufragando
de pronto descubrimos fija en nosotros
su mirada inmensa.
Aunque tal como somos no les gustamos,
están de acuerdo, sin embargo,
con nosotros.»

 

Bertolt Brecht

Recogido en la antología Poemas y canciones (1898-1956). Traducción de Vicente Romano y Jesús López Pacheco. Alianza Editorial 1968©

«Qué recibió la mujer del soldado» de Bertolt Brecht

 

¿Qué recibió la mujer del soldado
desde Praga, la vieja capital?
De Praga recibió un par de zapatos,
un saludo y zapatos de tacón.
     Eso de Praga recibió.

¿Qué recibió la mujer del soldado
de Varsovia, cruzada por el Vístula?
Recibió de Varsovia una camisa
de lino con un hermoso color.
      Eso de Varsovia recibió.

¿Qué recibió la mujer del soldado
desde Oslo, bañada por el Sund?
De Oslo recibió un cuello de piel,
un buen regalo de Oslo recibió.
       Eso de Oslo recibió.

¿Qué recibió la mujer del soldado
de la rica ciudad de Roterdam?
Un hermoso sombrero recibió
¡y qué bien sienta un sombrero holandés
      Eso de Holanda recibió.

¿Qué recibió la mujer del soldado
desde Bruselas, la bella ciudad?
De Bruselas, preciosos encajes,
lo que toda mujer siempre soñó.
      Eso de Bruselas recibió.

¿Qué recibió la mujer del soldado
desde París, la ciudad de la luz?
Un vestido de seda recibió
-¡qué envidia sus amigas!- de París.
      Eso de París recibió.

¿Qué recibió la mujer del soldado
desde Trípoli, en la Libia lejana?
De Libia, una cadena y amuletos,
la cadena de cobre recibió.
      Eso de Libia recibió.

¿Qué recibió la mujer del soldado
desde Rusia, el país interminable?
El velo de viuda recibió
de Rusia para ir al funeral.
       Eso de Rusia recibió.

(De Schweyk en la Segunda Guerra
Mundial, 1942)

 LATÍN Y GRIEGO

Versos de la Elegía I, 10 de Albio Tibulo


Elegía I, 10


Quis fuit, horrendos primus qui protulit enses?

Quam ferus et vere ferreus ille fuit!

Tum caedes hominum generi, tum proelia nata,

tum brevior dirae mortis aperta via est.

Divitis hoc vítium est auri, nec bella fuerunt,

faginus adstabat cum scyphus ante dapes.

Quis furor est atram bellis arcessere mortem?

At nobis, Pax alma, veni spicamque teneto


¿Quién fue el primero que fabricó las horrendas espadas?

¡Cuán salvaje y en verdad de hierro fue aquel!

Entonces nació el crimen para la raza de los hombres, entonces los combates,

entonces más corto se abrió el camino de la funesta muerte.

Todo es culpa del lujoso oro; no había guerras

cuando una copa de haya presidía el banquete.

¿Qué locura es esta de atraer a la negra muerte con guerras?

Tú, Paz, que das vida, portando una espiga ven a nosotros.

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